Cubiertas vegetales en leñosos: una apuesta por la sostenibilidad rentable

Son diversas las opiniones respecto al manejo del suelo en los cultivos leñosos; históricamente se consideraba en muchas zonas de España salvo excepciones, que mantener el suelo desnudo era la forma más rentable y mejor agronómicamente para el cultivo, pero esa tendencia se está cambiando paulatinamente por la implantación y manejo de cubiertas vegetales gracias a diversos factores, tanto agronómicos, como ambientales y sociales:

  • Múltiples estudios científicos sobre la influencia positiva de las cubiertas en el aumento de la población de polinizadores y auxiliares.
  • El uso de cubiertas específicamente diseñadas siguiendo unos criterios clave:
    • Rusticidad y gran adaptabilidad a condiciones edafoclimáticas.
    • Ciclo corto para evitar competir con el cultivo por el agua y los nutrientes.
    • Porte bajo, que no dificulte las labores agrícolas.
    • Especies que no actúen como hospedantes o de plagas o enfermedades.
  • Mayor conocimiento de las interacciones entre el binomio suelo – cultivo gracias al uso de cubiertas vegetales para mejorar la salud y fertilidad del suelo.
  • Menores costes de manejo.
  • Contribución a la reducción de emisiones a la atmósfera y secuestro de CO2.

Si a todo esto le sumamos que la Unión Europea están impulsando con fuerza estas medidas de sostenibilidad en sus políticas agrarias a través de la nueva PAC 2023 – 2027 y los denominados “Eco regímenes” con un enfoque basado en los beneficios ambientales y sociales de estas medidas, que en el caso de los cultivos leñosos son el secuestro de carbono y evitar la erosión, problema éste último muy grave en el Sur de Europa y especialmente en España, donde se pierden de media anualmente 30 Tn/ha de suelo agrícola.

Además de estos dos beneficios mencionados de carácter más social y ambientales, las cubiertas vegetales tienen unos claros beneficios para el agricultor que gestiona el cultivo:

Evita erosión y pérdida suelo.

Como ya comentamos la pérdida de suelo que se produce en un suelo desnudo supone una reducción de la fertilidad y por lo tanto de la rentabilidad del cultivo; gracias a la implantación de cubiertas, evitamos en gran medida los diferentes procesos erosivos a la vez que mejoramos la calidad del suelo.

Regulación de la evapotranspiración y temperatura.

Un suelo desnudo sufre oscilaciones térmicas muy fuertes entre el día y la noche, así como estacionales, que suponen un estrés abiótico que afecta al cultivo; en un suelo sin cubierta las heladas son más intensas y los máximos de temperatura aumentan considerablemente la evaporación del agua en el suelo, además de reducirse la actividad de la microbiota existente, desequilibrando las interacciones suelo – microbiota – cultivo.

Facilita el tránsito de vehículos.

La mejora de la permeabilidad y la estructura del suelo, gracias a una cubierta vegetal en cualquiera de sus estadios, tanto verde como seca permite el paso de maquinaria por la parcela incluso después de una tormenta fuerte, evitando la formación de barrizales y zonas encharcadas.

Evita la compactación del suelo y mejora la disponibilidad de agua para el cultivo.

Por un lado, la presencia de una cubierta vegetal hace que disminuya la velocidad del agua superficial en situaciones de escorrentía por precipitaciones fuertes; el agua tiene más tiempo para empapar e infiltrarse en el suelo, además las raíces y raicillas contribuyen a descompactar el suelo, creando pequeños canales por los que penetra el agua a capas más profundas del suelo, incrementando las reservas de agua disponibles para el cultivo.

Mejora la microbiota del suelo y la fertilidad.

La microbiota del suelo es fundamental en la interacción suelo – cultivo, haciendo que el suelo pase de ser un simple elemento de sostén para el árbol a ser un elemento clave para movilizar nutrientes, mantener el equilibrio en el complejo ecosistema del suelo; estamos hablando de millones de bacterias, hongos y microinvertebrados por cm3 de suelo y de los que estamos empezando a conocer su importancia en la salud del suelo.

Reduce presión malas hierbas.

La cubierta por sí sola, cuando tenemos una implantación temprana en el cultivo, compite por el espacio y los recursos con otras hierbas presentes; gracias a su ciclo corto y una vez agostada, la paja seca de las gramíneas, con una velocidad de degradación baja crea un acolchado que evita la germinación de multitud de malas hierbas presentes en el banco de semillas del suelo, impidiendo que les llegue la luz; es el denominado “efecto mulching”.

Refugio fauna auxiliar.

Un elemento importante es el refugio y alimento que supone para la fauna auxiliar, creando un hábitat más favorable para la implantación de artrópodos útiles como depredadores de plagas y de polinizadores dependiendo de la mezcla utilizada; un ejemplo es la función que cumple la Festuca arundinacea como refugio de ácaros fitoseidos (depredadores de otros ácaros).

Fijación de carbono en el suelo.

Además del objetivo de secuestro de CO2 fijado en la nueva PAC, a corto – medio plazo se prevé un nuevo mercado de créditos de carbono en agricultura como el ya existente en el ámbito forestal; esto puede ser una buena medida que complemente y diversifique los ingresos del agricultor más allá de los rendimientos propios de cosecha y las ayudas de la PAC.

Reducción de costes.

Por último y no menos importante para la sostenibilidad económica del cultivo es minimizar los costes, en este caso el uso de cubiertas elimina las prácticas de mayor consumo de combustible que implican alterar el suelo (arado, grada, cultivador, etc) y se reduce a uno o dos pases de siega o desbrozado al año, con el consiguiente ahorro; además de reducir el uso de fitosanitarios para el mantenimiento de las calles.

Si bien es cierto que la implantación y manejo de una cubierta vegetal especialmente diseñada para nuestra zona agroclimática puede tener unas pequeñas dificultades iniciales, el balance de este cambio en el manejo de cultivos leñosos nos va a traer sin duda múltiples beneficios; esto nos lleva a una monetización o cuantificación económica del aporte de las cubiertas que hace que sea valorada por muchos agricultores como una opción interesante para el manejo de sus cultivos.

Más información Vídeo cubiertas vegetales | Syngenta

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