La Consejería de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural ha publicado en el BOJA de 20 de julio de 2026 la Resolución de 9 de julio de 2026, por la que se declara oficialmente la presencia en Andalucía del Potexvirus citriflavivenae (CYVCV), conocido como virus de la clorosis nervial amarilla de los cítricos. Con esta resolución, la Administración autonómica pone en marcha un conjunto de medidas fitosanitarias destinadas a frenar la expansión de una enfermedad que supone una seria amenaza para la citricultura andaluza.
La declaración oficial implica que la enfermedad deja de considerarse un problema puntual para convertirse en un organismo nocivo sometido a un programa específico de vigilancia, control y, cuando sea necesario, erradicación. El objetivo es contener su avance y reducir al máximo los daños económicos que podría ocasionar en las explotaciones citrícolas.
El CYVCV fue identificado por primera vez en Asia y, durante los últimos años, se ha detectado en distintos países de la cuenca mediterránea. En España, su presencia se confirmó inicialmente en la Comunidad Valenciana y posteriormente en Andalucía, lo que ha llevado a la Junta a adoptar medidas extraordinarias de control.
El virus afecta principalmente al limonero, aunque también puede desarrollarse en otras especies y variedades de cítricos. Los árboles infectados presentan un característico amarilleamiento de los nervios de las hojas, manchas cloróticas, deformaciones foliares y una pérdida progresiva de vigor. En infecciones severas puede producir reducción del crecimiento, descenso de la producción y una disminución de la calidad comercial de la fruta.
Uno de los aspectos que más preocupa a los técnicos es que no existe ningún tratamiento capaz de eliminar el virus una vez que la planta está infectada. Por ello, todas las estrategias de lucha se basan en la prevención, la detección precoz y la eliminación de los focos.
La enfermedad puede propagarse de varias formas. La principal vía de dispersión a largas distancias es el movimiento de plantas de vivero o material vegetal infectado.
Además, el virus puede transmitirse mediante operaciones de injerto y también por transmisión mecánica, por ejemplo, cuando se utilizan herramientas de poda sin una adecuada desinfección entre árboles.
Diversos estudios también han demostrado que determinados insectos pueden favorecer su propagación, por lo que el control de las poblaciones de pulgones y otros posibles vectores forma parte de las medidas preventivas recomendadas.
Principales medidas aprobadas por la Junta
La resolución establece un protocolo de actuación que será de obligado cumplimiento para todos los operadores afectados.
Entre las actuaciones previstas destacan:
- Intensificación de las prospecciones e inspecciones oficiales en plantaciones y viveros.
- Toma de muestras y realización de análisis cuando existan sospechas de infección.
- Delimitación de zonas afectadas cuando se confirme un foco.
- Restricciones al movimiento de plantas y material vegetal procedente de parcelas afectadas.
- Eliminación del material vegetal infectado cuando sea necesario para evitar la propagación de la enfermedad.
- Seguimiento continuado de las parcelas afectadas hasta comprobar la desaparición del riesgo.
Obligaciones de los agricultores
- Vigilar periódicamente el estado sanitario de las plantaciones.
- Comunicar inmediatamente cualquier sospecha de presencia del virus a la Delegación Territorial de Agricultura.
- Facilitar el acceso de los inspectores oficiales a las explotaciones cuando sea necesario realizar inspecciones o toma de muestras.
- Cumplir las medidas fitosanitarias que establezca la Administración en caso de detectarse un positivo.
- Asimismo, los agricultores deberán extremar las medidas de higiene durante las labores de poda, desinfectando las herramientas entre árboles y evitando cualquier práctica que pueda favorecer la transmisión mecánica del virus.
Viveros
La resolución presta especial atención al material de reproducción vegetal. Los viveros deberán reforzar los controles sanitarios y garantizar que las plantas comercializadas cumplen todos los requisitos fitosanitarios exigidos por la normativa europea y nacional.
La utilización de planta certificada continúa siendo una de las mejores herramientas para evitar la introducción del virus en nuevas explotaciones.
