Una explotación agraria situada en Ardales se ha consolidado como ejemplo de innovación, integración y generación de valor añadido dentro del sector olivarero malagueño, en el marco del Programa CULTIVA impulsado por ASAJA.
Ubicada en un entorno de olivar de montaña, esta finca destaca por su modelo de gestión integral, en el que se combinan la producción de aceituna, su transformación en aceite y la comercialización directa bajo marca propia. Este enfoque permite al agricultor controlar toda la cadena de valor, optimizar recursos y mejorar la rentabilidad de la explotación.
Uno de los pilares fundamentales del proyecto es su almazara familiar, que no solo da servicio a la propia producción, sino que también ofrece molturación a terceros, reforzando su papel como motor económico en la zona. Esta diversificación de actividades contribuye a fijar población en el medio rural y a dinamizar el tejido productivo local.
Asimismo, la explotación cuenta con un alto grado de autonomía mecánica, lo que le permite realizar de forma eficiente las distintas labores agrícolas, adaptándose a las condiciones específicas del olivar de montaña, donde la orografía supone un reto añadido.
El modelo desarrollado en Ardales representa un claro ejemplo de cómo la modernización, la integración de procesos y la apuesta por la calidad pueden convertir una explotación tradicional en un proyecto competitivo y sostenible. En este sentido, su inclusión en el Programa CULTIVA la posiciona como referencia para la formación de jóvenes agricultores, que pueden conocer de primera mano estrategias orientadas a mejorar la viabilidad de sus propias explotaciones.
Desde ASAJA Málaga se pone en valor este tipo de iniciativas, que demuestran que el futuro del sector pasa por la profesionalización, la innovación y la creación de valor en origen, especialmente en sistemas productivos tan representativos como el olivar de la provincia.
